Con Menéndez en duda, continúa el juicio de Murias y Longueville
Se llevó a cabo en el Tribunal Oral Federal de La Rioja, la quinta jornada por el crimen de los “mártires de Chamical”, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, asesinados el 18 de julio de 1976. El proceso está en plena etapa testimonial. En un día maratónico, declararon seis testigos. Mañana prestará testimonio, Alilo Ortiz, cura que fuera secretario de monseñor Enrique Angelelli. Una vez más, Menéndez se retiró por problemas de salud y estuvo ausente casi toda la jornada. Fresneda acusó a Luna por falso testimonio.
Una de las abogadas que representa a la familia Murias, la doctora María Elisa Reinoso, expresó que en esta etapa se está demostrando el contexto, la persecución y el sometimiento a la Iglesia, a los civiles y a los mismos policías. Destacó el aporte de Félix Portugal, Miguel La Civita y Julio Sedán y remarcó las contradicciones en relación a las declaraciones anteriores. Sobre algunos testigos dijo que “son reticentes de memoria selectiva”.
Además, quedó clara la relación existente entre la policía de Chamical y la Base Militar (CELPA). Lo que se demostró con la declaración de Félix Portugal, quien una noche a las 22 fue llevado a la Base Militar y fue “interrogado” por Aguirre hasta las 6 de la mañana. Asimismo, afirmo que recibió órdenes de Vera para investigar a los sacerdotes, pero nunca lo hizo y agregó que “Estrella preguntó qué policías eran adictos al gobierno peronista, y dije que yo era peronista. Desde entonces comenzaron a perseguirme pidiéndome la renuncia. A lo que me negué porque tenía que alimentar a mi familia, luego comenzaron a trasladarme constantemente por toda la provincia”.
La declaración de Portugal, luego fue reafirmada por Julio Sedán que añadió que el día del golpe militar, Estrella se presentó en la comisaría y anunció que desde ese momento las Fuerzas Armadas se hacían cargo de la Policía. Igualmente, recordó que desde el golpe “siempre iba Aguirre a pedir novedades de todos los movimientos”. “Después de lo de los curas, la gente ya no quería ir a la comisaría a denunciar nada, tenían mucho miedo”. La parte más reveladora del relato fue cuando Sedán señaló que “uno cree que han cometido semejantes crímenes en la puerta de Chamical para que todo el país lo viera”. Lo que demuestra que quisieron usarlos como escarmiento para todos los que intentaran apoyar el proyecto de Angelelli.
Por su parte, el letrado de Derechos Humanos de la provincia, Ramiro Fresneda, manifestó su satisfacción con algunos testigos y dijo que estos aberrantes homicidios, sin la orden de la Base Militar de Chamical, sin la complicidad de la policía y del terrorismo de Estado, no hubieran sido posibles. De este modo, el abogado expresó que “lo que pasó en La Rioja fue un plan sistemático dirigido a destruir a la oposición política, a los que pensaban distinto, pero fundamentalmente a la diócesis de Angelelli por la opción por los pobres, por los más débiles fueron blanco de la dictadura y la Base CELPA fue lo más evidente de esta situación”.