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AMP > Juicio de Murias y Longueville > 15.SEP.2012 > VOLVER
Para Menéndez que lo mira por TV El Tribunal Oral Federal de La Rioja, volvió a suspender el juicio por los asesinatos de los sacerdotes Murias y Longueville. La próxima audiencia será el jueves 20 y el genocida Benjamín Menéndez la presenciará por teleconferencia, “rodeado y contenido de sus afectos desde Córdoba”, según Fresneda. La abogada de la familia Murias, María Elisa Reinoso interpuso un recurso de casación a la resolución y calificó como “un verdadero mamarracho” la propuesta de la fiscalía de y de la tibia querella del Estado provincial a cargo de Ramiro Fresneda de enviar a Menéndez a Córdoba. ¿Blindaje político para los represores, o el resabio de una constante dilación? Curiosamente, los jueces jamás cumplieron con los informes médicos elaborados por el Hospital de Clínicas de la provincia de Córdoba, que aducen que Menéndez si puede participar de cuerpo presente y ser asistido por intervalos de 2 horas. Desde la querella de Murias, la doctora María Elisa Reinoso dijo que “hay una evidente falta de colaboración del gobierno de Por otra parte, el abogado de Domingo Vera (acusado de asesinato), Juan Carlos Pagotto, también presentó un certificado médico que indica que su patrocinado habría sufrido una crisis hipertensiva. A su vez, los jueces llamarán a dos nuevos testigos de apellidados Britos y Tanquía, ambos policías. El truncado testimonio de Ortíz La descompostura del genocida Menéndez se dio justo en el momento en que el testigo Juan Aurelio Ortíz, expuso que Angelelli le contó sobre su entrevista con Luciano Benjamín Menéndez y que éste, cuando el Obispo lo invitó a rezar por los “subversivos”, habría dicho: “toda la subversión son una manga de atorrantes, yo por esos no gasto ni un padre nuestro”. Entre otras cosas, Ortíz detalló que a Angelelli le contaron que al lado de los cuerpos de Carlos y Gabriel había un papel con 4 nombres de quienes serían los próximos en ser asesinados, entre ellos la ex diputada nacional peronista, escribana Juana Romero de Yampara y dos sacerdotes más, Pintos y Sigampa. Además, reveló que luego de las muertes de los mártires, hubo un informe que realizaron las monjas de Chamical bajo la supervisión de Angelelli y allí decía que “parecería que quien capitaneo todo fue el militar aeronáutico Estrella, de corte fascista y sub-jefe de Asimismo, el sacerdote Ortíz contó la persecución que sufrían cada vez que querían transitar por las calles o rutas de la provincia “hasta las alpargatas nos revisaban” y que Angelelli estaba dispuesto a renunciar, de ser necesario, para que vuelva la paz. También, recordó que hubo una carpeta que no apareció más y donde el Obispo anotaba absolutamente todo. | ||||
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