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AMP > Juicio de Carlos y Gabriel > 19.ENE.0012 > VOLVER
Etapa Final : Se va probando la autoría de los genocidas imputados El Tribunal Oral Federal de La Rioja, finalizó el pasado jueves 15 de noviembre, la etapa procesal de los testimonios del juicio por el asesinato de los curas Murias y Longueville. El viernes 16 se realizó en Chamical la inspección ocular por los lugares que habrían recorrido los sacerdotes, desde su secuestro hasta su asesinato. La abogada querellante de la familia Murias, María Elisa Reinoso, se mostró optimista en que se logrará la condena de los genocidas imputados. La letrada manifestó que a partir de los testimonios de los testigos “vamos probando la autoría de los tres imputados, los genocidas Luis Fernando Estrella, Domingo Vera y Benjamín Menéndez”, en el asesinato de los curas de Chamical, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville. En la última audiencia testimonial, declararon mediante videoconferencia, la ex religiosa uruguaya Luisa Sosa Soriano; el vicecomodoro en retiro, Raúl José Depiante y el coronel en retiro y miembro del CEMIDA, Horacio Ballester. La patrocinante de la familia Murias, María Elisa Reinoso, explicó que el relato de la religiosa fue muy importante, por ser testigo directa del secuestro y confirma que el periodista Armando Torralba, fue uno de los primeros en llegar a la casa parroquial para saber de los curas secuestrados. Además, Torralba fue uno de los testigos presenciales, y siguiendo su línea de investigación se van confirmando cada una de las situaciones que relató en su denuncia. Reinoso agregó que otro testimonio de relevancia fue el de Depiante, que fortalece la declaración de otros testigos que afirman que el Centro de Experimentación de Proyectiles Autopropulsados (CELPA) fue usado como centro de detención clandestino, afirmando que en la Base, estuvo detenido Torralba. La abogada también señaló lo significativo de la declaración de Ballester, que en su testimonio explicó la doctrina de la seguridad nacional pergeniada en EEUU. Se trata de una doctrina de aplicación del frente interno, para que los países latinoamericanos puedan detectar su objetivo y su oponente dentro de cada país. Asimismo, a partir de una fusión con la doctrina francesa, se aplican metodologías que consisten en el exterminio del enemigo interno. El enemigo era todo aquel que tenía una ideología marxista y entraban diferentes categorías como la Unión de Mujeres Argentinas; los Sacerdotes del Tercer Mundo; los comunistas y cualquier ideología que sea contraria a lo de los militares y que detectaran como desarrollo del ser occidental y cristiano, entre ellos la pastoral de Angelelli y uno de los resultados fue los asesinatos de Carlos y Gabriel. Ballester dijo que el punto de inicio de esta metodología en Argentina, fue con la masacre de Trelew. La religiosa uruguaya narró, que cuando secuestraron a Carlos y Gabriel, estaban en la cocina de la casa donde vivían las religiosas junto a otras dos hermanas, y que de pronto “un hombre (con apariencia de un militar, de civil) toca la puerta y pregunta por Gabriel. Enseguida viene otro (con erupciones en la piel de viruela) buscando a Carlos y pidiendo hablar con ellos cinco minutos a solas. En ese momento, una de las hermanas, muy asustada me dice: estos son milicos. Luego de hablar, los curas fueron a la casa parroquial por abrigos y al regresar les preguntamos si estaban seguros de con quiénes se iban, y dijeron nos mostraron el documento de Policía Federal, qué le vamos a hacer (dijo uno de los sacerdotes a regañadientes). Vienen a buscarnos para hacer una reconstrucción de los hechos para que el Intendente quede libre. Entonces salieron a la calle, donde los esperaba un chofer que fumaba mucho y los subieron en el asiento trasero de un automóvil que parecía ser un Ford. Arrancaron y a toda marcha salieron hacia la derecha. Desde entonces, no vimos más con vida a Carlos y Gabriel”. Entre otras cosas, la ex religiosa recordó que la mañana del 19 de julio de 1976 fue mucha gente a preguntar por los curas, pero los primeros fueron el periodista y un policía. NSPECCIÓN OCULAR El abogado querellante, en representación de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Guillermo Díaz Martínez, calificó la inspección ocular de impresionante, ya que lo que se buscaba era tener una impresión precisa del itinerario de los curas, desde el secuestro hasta su asesinato. El representante legal dijo que de esta manera los jueces pudieron vivenciar “esa ruta de la muerte que tuvieron los mártires y si quedaba alguna duda para el Tribunal, con esta inspección quedó todo mucho más claro. Los padres fueron asesinados por las fuerzas de seguridad o el trípode: Ejército Nacional, CELPA y policía provincial”. La inspección ocular se realizó en base a la línea de investigación que planteara el denunciante Armando Torralba. La observación tuvo inicio en la casa donde habitaban las religiosas de la Congregación Josefinas, en1976. Continuó por la casa parroquial, donde moraban los sacerdotes asesinados (en diagonal a la actual comisaría), la cual está unida mediante los fondos con la casa de las religiosas. También se inspeccionó el sitio donde funcionaba el cine, ubicado entre la casa parroquial y la iglesia, frente a la plaza principal.
Posteriormente, el lugar a inspeccionar fue la Base militar, donde los curas habrían sido detenidos y torturados. Para llegar a la misma, se lo hizo por el camino que habrían tomado los secuestradores. Una vez en el lugar, se visitó el edificio donde funciona la jefatura que está actualmente a cargo del jefe del Escuadrón Aeronáutico, comodoro Gustavo Felici. Después, los jueces, fiscales, abogados de las partes y periodistas, se trasladaron al Casino de Oficiales.
A continuación, la comisión tomó por ruta 38 con rumbo a la provincia de Córdoba y se detuvo a los 9 km, aproximadamente, en el paraje denominado Bajo de Lucas, sitio donde se encontraron los cuerpos de Murias y Longueville. Allí se examinó el lugar y se pidió a los testigos Cedan, Portugal y la viuda del testigo presencial Fernández que reconstruyan el caso. También se pasó por la casa de las familias Fernández y Torres, y se conoció el puente donde se habría escondido el testigo que vio cuando los bajaban y ejecutaban.
Finalmente, la reconstrucción acabó casi donde comenzó, en la Comisaría de Chamical, donde Domingo Vera prestaba servicios en 1976. | ||||
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