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Textos para trabajar la Conmemoración:
“NI OLVIDO NI PERDÓN”
1976 – 24 de Marzo – 2010
La administración de EEUU de Nixon, Ford, Carter y Reagan entre los Años 1969 y 1988 fueron las encargadas de desestabilizar y derrocar a los gobiernos que consideraban una amenaza al “interés nacional” de ese país, implantaron nuevas dictaduras frente al auge de las corrientes nacionalistas, progresistas y revolucionarias de los países de Latinoamérica. Se dedicaron a exportar esquemas de dictaduras militares de “seguridad nacional”, como lo demuestra el golpe militar del 24 de Marzo de 1976 en Argentina.
Este golpe destruyó los vínculos de la sociedad argentina, desarticulando las fuerzas populares dirigidas por líderes que fueron asesinados, porque respondían a las luchas, debates e ideas de los trabajadores.
La dictadura toma medidas, suspenden a los partidos políticos y los derechos de los trabajadores; intervienen los sindicatos, prohíben las huelgas y disuelven el Congreso de la Nación. Destituyen a la Corte Suprema de Justicia, censuran los medios de comunicación y se apoderan de las instituciones, “toda reunión es sospechada”.
Las personas, fueron arrojaron al mar y ríos, desde aviones y helicópteros; fueron violadas, torturadas; lucraron con la vida. Fusilamientos, ocultamientos de cadáveres. Para esto hubo centros de detención, 30.000 desaparecidos, además se apropiaron de niños, que nacieron en los lugares de detención, esos hijos fueron inscriptos como hijos propios, vendidos o abandonados.
Al mismo tiempo aplicaron recetas neoliberales que profundizaron los problemas económicos, a partir de la desindustrialización y achicamiento de los salarios. La deuda externa, pasó de 13 mil millones de dólares a 46 mil millones de dólares, en 1983. Políticas de exclusión y relocalización compulsivas de las villas de emergencias en las ciudades capitales hacia lugares precarios.
Este proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país, donde el terror se diseminó, en los obreros, campesinos, estudiantes, maestros, intelectuales, empleados, amas de casa, periodistas, científicos, artistas, sacerdotes, poetas; dirigentes gremiales, políticos e institucionales, personas sometidas a la esclavitud, niños y jóvenes obligados a ir a la guerra.
Este terrorismo de estado dejó también su huella en la educación argentina, docentes exonerados, perseguidos, encarcelados, desaparecidos, exiliados o silenciados por el miedo; suspensión del estatuto docente, bibliotecas destruidas, quema de libros y revistas, contenidos censurados; miles de jóvenes vieron frustradas sus vocaciones. Sabían bien que el saber, la democratización del conocimiento, la reflexión crítica, la dignidad, la solidaridad son siempre fuegos de libertad. A pesar del tiempo de lo sucedido también hay huellas en la sociedad actual, porque el “imperio” sustituyó las dictaduras militares por gobiernos civiles que responden al capitalismo, colonialismo y neoliberalismo salvaje.
Que la memoria, el recordar, el nunca más, no sean palabras vacías; que contengan sentido, valor de la vida actual y que es posible un mundo mejor, con la recomposición de las luchas sociales, políticas y culturales, que permitirán abrir el horizonte para siempre en los Derechos Humanos.
“...Para el que dio la orden de agonía, Pido castigo.
Para los que defendieron este crimen, Pido castigo.
No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre, Pido castigo.
No los quiero de embajadores, tampoco en sus casas tranquilos,
los quiero ver juzgados, en esta plaza, en este sitio. Quiero castigo”.
Pablo Neruda
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