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AMP > 03.NOV.2015 > VOLVER
10 AÑOS DEL “NO” AL ALCA . La valentía de los 5 mosqueteros En noviembre de 2005, los presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela consiguieron rechazar la iniciativa de libre comercio hemisférico impulsada por Estados Unidos y apoyada por otros países promotores del libre mercado. La Asociación de Maestros y Profesores de La Rioja (AMP) estuvo presente en aquella oportunidad. La iniciativa de la Cumbre de las Américas fue gestada en la década de 1990 por el gobierno de Estados Unidos, con el objetivo –apenas disimulado– de preparar un acuerdo de libre comercio hemisférico que integrase las muy asimétricas economías de todos los países del continente americano. Desde su primera reunión –celebrada en 1994 en Miami–, el foro se planteó el objetivo de constituir el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que ampliaba y consolidaba el alcance y el avance de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y los Acuerdos de Preferencias Arancelarias (APA) que –en esos años de hegemonía neoliberal– comenzaban a vincular a Estados Unidos con América latina. En 2005, sin embargo, la IV Cumbre de las Américas –realizada en la ciudad balnearia argentina de Mar del Plata– selló el fracaso definitivo de ese proyecto, expresando y consolidando el giro político que comenzaba a darse en cada vez más países de la región, en oposición a las políticas neoliberales y de libre comercio a ultranza. La Cumbre El gobierno de Argentina, a cargo de la organización del evento que reunió a los jefes de Estado y de gobierno de todos los países del continente –excepto Cuba–, buscó eliminar de la agenda la cuestión del ALCA y centrar el debate sobre “un tema verdaderamente central para la región”, por lo que el lema de la Cumbre fue: “Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos –con el presidente George W. Bush a la cabeza– intentó reavivar el “espíritu de Miami” y relanzar la iniciativa de libre comercio hemisférica, cuyas negociaciones estaban empantanadas desde hacía dos años por la resistencia del Mercado Común del Sur (Mercosur) a comprometer la apertura de sus mercados sin que Washington eliminara sus subsidios a la agroindustria. En esta tarea, el gobierno estadounidense fue apoyado –e incluso adelantado– por mandatarios de otros países que ya poseían TLC con Estados Unidos –fundamentalmente México y Chile– que buscaban aprovechar sus ventajas relativas para copar nuevos mercados regionales, sobre todo en el área de compras gubernamentales. Por otra parte, el gobierno argentino unió esfuerzos con sus socios del Mercosur, planteando que las condiciones profundamente asimétricas y la persistencia de los subsidios agrícolas en Estados Unidos imposibilitaban alcanzar un acuerdo equitativo, en la medida en que el ALCA buscaba una liberalización total, ampliada incluso a áreas consideradas estratégicas para los Estados nacionales. Venezuela encaró un rechazo completo a la iniciativa de libre comercio y propuso reemplazarla por una propuesta de comercio solidario y complementario, denominada Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Los cinco mosqueteros En el discurso de apertura de la Cumbre, el entonces presidente de Argentina, Néstor Kirchner, describió la disputa subyacente en torno del modelo de integración y anunció los términos de la confrontación que se daría entre los altos mandatarios esa misma noche. En efecto, aunque el tema del ALCA no estuvo incluido en la agenda oficial, resultó ser la única de las 155 iniciativas presentadas que fue debatida personalmente por los jefes de Estado y de gobierno durante toda la madrugada del 5 de noviembre. Contradiciendo a quienes atribuían la oposición al ALCA solamente al presidente venezolano, Kirchner explicó que la disputa no se trataba “de ideología, ni siquiera de política”, sino “de hechos y resultados” y agregó: “Son los hechos los que indican que el mercado por sí solo no reduce los niveles de pobreza”. Según afirmó en esa ocasión el mandatario argentino: “La integración posible será aquella que reconozca las diversidades y permita los beneficios mutuos: un acuerdo no puede ser un camino de una sola vía, de prosperidad en una sola dirección, un acuerdo no puede resultar de una imposición en base a las relativas posiciones de fuerza”. En el mismo sentido, tras ratificar la pertenencia primaria de Argentina al Mercosur y “a la naciente Comunidad Sudamericana (de Naciones)” Kirchner anunció: “Hemos asumido trascendentes desafíos, que solamente estaremos en condiciones de encarar con razonables probabilidades de éxito mediante la coordinación de posiciones y acciones”. En efecto, la acción concertada de los presidentes de los países del Mercosur y de Venezuela logró un triunfo inédito e histórico al condenar el proyecto del ALCA a una situación insoluble, que desde entonces quedó definitivamente frustrado. Resultados La declaración final –concretada en la mañana del 5 de noviembre, luego de un debate que se prolongó hasta muy entrada la madrugada– recogió simultáneamente las dos posturas sobre el tema, reflejando la división del hemisferio en torno de los procesos de integración. En ella se constata que “un grupo de países” –no mencionados– consideran la necesidad de que la negociación por el ALCA tomara “en cuenta las necesidades y sensibilidades de todos los socios, así como las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías”. Según afirmó luego Néstor Kirchner: “Las naciones del Mercosur más Venezuela (aún no había concretado su ingreso al bloque) han obtenido una acción muy importante que han tenido que reconocer los países más importantes. Esto es, que las condiciones para el ALCA no están dadas mientras existan subsidios y asimetrías. La integración tiene que discutirse de igual a igual teniendo en cuenta las asimetrías de cada país”. Cumbre y Contracumbre En paralelo a la realización de la Cumbre oficial, del 1 al 4 de noviembre se realizó en Mar del plata la III Cumbre de los Pueblos, en rechazo “al gobierno estadounidense y los que concuerdan con él y pretenden imponer el proyecto de dominación y saqueo del continente” y “decir ‘no’ al libre comercio”. El documento final del encuentro demandaba que “las negociaciones para crear un Área de Libre Comercio de las Américas deben ser suspendidas inmediata y definitivamente”. La cumbre estuvo protagonizada por Hugo Chávez y contó con la presencia del entonces candidato presidencial de Bolivia Evo Morales. Posteriormente, Chávez describió el accionar de los mandatarios del Mercosur como el de “los cinco mosqueteros” y elogió el rol del presidente argentino, llamándolo “Néstor ‘D’Artagnan’ Kirchner”, recordando la postura asumida al expresar: “No nos gusta aquí que nos patoteen”. “El debate de hoy fue inédito en la historia de las cumbres. Jamás asistí a un acto donde hubiera un debate de tal intensidad y franqueza”, afirmó. “Hoy enterramos el ALCA. En Mar del Plata se queda enterrado”, añadió Hugo Rafael Chávez. Chávez: los parteros del nuevo tiempo A la batalla del ALCA, sin duda que la hemos ganado, pero ¡cuidado!, eso es sólo una batalla, una de tantas batallas pendientes que nos quedan para toda la vida. Ahora, tenemos una doble tarea, enterrar el ALCA y el modelo económico, imperialista, capitalista por una parte, y por la otra a nosotros nos toca ser los parteros del nuevo tiempo, de la nueva historia, los parteros de la nueva integración, los parteros del ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas, una verdadera integración liberadora, para la libertad, la igualdad, la justicia y la paz. Sólo nosotros unidos podemos hacerlo y enterrar al capitalismo para parir el socialismo del siglo XXI, un nuevo proyecto histórico socialista.” Puntapié inicial para Unasur y Celac El ex canciller argentino Jorge Taiana rememoró las últimas palabras de Bush en la Cumbre: “No sé qué se discute tanto, si finalmente de lo que se trata es de ver cómo nos defendemos de China”. Y recordó que “nosotros apostábamos a que venía un mundo multipolar y en la región con los países emergentes teníamos grandes oportunidades”. A 10 años, aquel hito no sólo fue un hecho extraordinario e histórico, sino que el no al ALCA fue a la vez el sí a la integración entre iguales, entre países en desarrollo, para tener una voz que se escuche y una espalda que aguante las presiones de afuera. “De ese no al ALCA salió el fortalecimiento del Mercosur, Celac y Unasur”, señaló Taiana. Fuente. LEANDRO AGILDA . Miradas del Sur | ||||
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