La insoportable impunidad de su crimen
Por Jos? Schulman
Militante comunista, Graciela Pane ten?a 23 a?os y estaba embarazada cuando fue asesinada por la Triple A, en octubre de 1975.
Se dice f?cil. En octubre de 1975, en medio de un verdadero ba?o de sangre, de una multitud de cr?menes, secuestros y atentados con bombas de todo tipo, un grupo de tareas secuestr? a Graciela Panne de las puertas de su casa en Sarand?, la tortur? con sa?a a pesar de su embarazo, la asesin? y la arroj? en las inmediaciones de las piletas de Ezeiza. Graciela era estudiante de ingenier?a qu?mica de la Facultad Regional Avellaneda de la Universidad Tecnol?gica Nacional, delegada de su curso, militante del Centro de Estudiantes y de la Federaci?n Juvenil Comunista.
En su momento, la denuncia hecha ante la polic?a provincial y el Juzgado de Instrucci?n N? 5 de Lomas de Zamora, a cargo del doctor Mario Moldes, qued? en la nada. Por entonces, tambi?n se abri? una causa federal contra los responsables de la Triple A, pero tampoco prosper?. Luego vino la dictadura y reci?n al retirarse los militares, alguien se acord? de que L?pez Rega estaba en un exilio dorado en los EE.UU. y lo trajeron, pero al morir ?ste, la causa volvi? al sue?o de la injusticia.
Reci?n fue a finales de 2006 que al ser capturados en Espa?a los jefes policiales Morales y Almir?n, el juez Oyarbide ?encontr?? en un armario de su despacho la causa dormida desde 1975, fue entonces que los familiares de Graciela, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y el Partido Comunista nos presentamos ante el juez a reclamar que incorpore su caso a la causa. Fue entonces que los defensores de los represores adujeron caducidad de ?sta porque consideraban que matar a una muchacha embarazada, como parte de un plan de exterminio de una cultura pol?tica de rebeld?a y resistencia al capitalismo, no constituye un ?crimen de lesa humanidad?, luego de eso, el camarista doctor Freiler crey? estar inhibido de actuar por haber presentado en alg?n momento un escrito sobre no se qu? cuesti?n de la causa?. y ese aparente ?equ?voco? demor? la causa otros catorce meses, hasta que s?, la C?mara Federal de Buenos Aires vot? dos a uno que eran cr?menes de lesa humanidad y que correspond?a investigar.
Fue entonces que el fiscal Taiano se tom? todo el tiempo del mundo para elaborar un dictamen que present? a finales del 2008 consintiendo investigar. Pero igual la causa sigue inm?vil. Paro. Yo no se c?mo contar estas chicanas jur?dicas absolutamente delirantes e inentendibles para cualquiera que no pertenezca al mundo de los Tribunales Federales, as? que opto por algo parecido a la iron?a para decir que estoy harto, harto hasta al hartazgo, de la hipocres?a y la falsedad de los que convalidan la impunidad con caras de ?yo no fui ni lo volver? a hacer?.
Lo ?nico que puedo decir, con verg?enza ajena y bronca propia, que pasados ya los treinta y cuatro a?os del asesinato de Graciela, el doctor Oyarbide sigue neg?ndose a investigar, o sea: a llamar a los profesores y autoridades universitarias que la amenazaron, a los que la detuvieron en la sede policial d?as antes de su asesinato, a convocar a los compa?eros de Graciela a testimoniar una vez m?s sobre qui?nes pudieron haberla asesinado. Porque Graciela estaba ah?, vivita y coleando, con un ser en sus entra?as y un poema en su mirada, con sus temores y sus alegr?as -como todos los de esa ?poca-, y la mataron. Y su crimen est? impune.
Eso es lo ?nico que tengo claro de toda esta historia. Tambi?n tengo un par de hip?tesis de por qu? tanto obst?culo en investigar la Triple A: la primera es que mantener invisible a Graciela y los otros compa?eros permite sostener el relato liberal de que s?lo se violan los derechos humanos en gobiernos dictatoriales y se sabe que al momento de los cr?menes funcionaban (bueno, es un decir) todos los poderes e instituciones constitucionales que auspiciaban, convalidaban o permit?an el fest?n del horror que por cierto era mucho m?s visible antes del golpe dado que buscaban aterrorizar con la imagen de Graciela/embarazada/muerta.
Y la segunda hip?tesis es que investigar de verdad la Triple A obligar?a a llegar hasta algunos de los pilares del poder permanente: la Polic?a Federal, los servicios de Inteligencia del Estado y las Fuerzas Armadas, la burocracia sindical, la derecha universitaria y el nacionalismo profascista, todos los cuales mantienen vigencia y actuaci?n al d?a de hoy reciclados y maquillados de democr?ticos y hasta de progresistas como algunos dirigentes sindicales de entonces. O como dijo Tomada al negar el derecho de la CTA a la personer?a gremial: no se cambia as? nom?s un sistema de sesenta a?os. Y tambi?n se algo m?s: que el ?nico modo de lograr Verdad, Justicia y Castigo a los culpables es el de la movilizaci?n y la lucha. De que nadie mire a otro lado cuando los ojos de Graciela nos miran -ojos que s?lo ve?an la tele en blanco y negro como canta su hermana Lina- y que todos entendamos de una vez por todas que la lucha contra la impunidad no s?lo es una cuesti?n ?tica y de compromiso con las v?ctimas: el golpe en Honduras y las bases yanquis en Colombia, las bravuconadas de la derecha fascista y los avances de la represi?n estatal nos dicen que debiera ser una cuesti?n de sentido com?n ciudadano y democr?tico. Por casi veinte meses, desde la masacre de Ezeiza al golpe del 24 de marzo, intentamos enconada y casi desesperadamente frenar el terror y defender los espacios democr?ticos.
Entonces no lo logramos porque algunos entendieron que el terror de derecha ajustar?a cuentas con la izquierda saldando los debates que no pod?an ganar en el movimiento popular y otros creyeron que no se deb?a criticar a un gobierno d?bil porque facilitar?an el golpe. No fue ni es as?. El ?nico modo de enfrentar la derecha es enfrentar todo acto de derecha y toda violaci?n de los derechos humanos, sea que los cometa la derecha profascista o el progresismo de tercera v?a, porque sea cual sea el discurso que lo justifique, la represi?n al movimiento popular y el macartismo s?lo fortalecen a la derecha. La impunidad genera m?s impunidad y el juicio y el castigo es el ?nico modo de construir una Argentina donde matar a una muchacha de 23 a?os, estudiante de ingenier?a en la UTN y embarazada de tres meses sea visto como un acto de locura de gente malvada y no el comprensible resultado de la decisi?n pol?tica de un grupo de Poder de sostener sus privilegios.
Todav?a soy...
(fragmento)
No se...
si soy ni?a o anciana
o soy ambas.
Provengo
de un sue?o mestizo de/ razas
de un sue?o cansado de ser siempre un/
sue?o...
Y yo
que soy ni?a y anciana
lo tomo, lo llevo/
conmigo
lo mezo y lo acallo
(Ansiosa la ni?a y/
esc?ptica la anciana)
El trino continuo se/
eleva
travieso, me huye
lo celo, lo apremio, lo/ logro...
vuelve la esperanza.
Graciela Pane