Por el reconocimiento de la CTA
De zurdos locos y ?gordos? feos, sucios y malos.
Por Christian G. Poli (Secretario General SUTEBA Z?rate e integrante de la Agrupaci?n An?bal Ponce (MPSL) en la Lista Violeta)
Otra vez saltan las fichas en el tablero del movimiento sindical. Los conflictos que llevan adelante los trabajadores de la empresa Kraft Foods y los del subte de la ciudad de Buenos Aires, al margen de otras consideraciones, son el emergente y la respuesta a un modelo sindical que se agota lenta pero sostenidamente. Es el modelo burocr?tico de la de la CGT. No es el ?nico, pero es el hegem?nico en los ?ltimos 60 a?os.
En el mismo sentido, la permanencia y el desarrollo de la CTA en el campo sindical y social marca la direcci?n que va tomando la configuraci?n del movimiento sindical en las ?ltimas dos d?cadas, una franja cada vez m?s amplia de los trabajadores venimos buscando, no sin contradicciones como lo es todo proceso hist?rico, un nuevo modelo sindical que exprese y represente a los nuevos actores sindicales y sociales de este cambio de ?poca que recorre Nuestra Am?rica y por lo tanto que permita la intervenci?n de la clase en la construcci?n de un nuevo sistema, el socialismo del siglo XXI.
En definitiva, no es una cuesti?n de ?la zurda loca? (l?ase CTA) como plante? Juan Bel?n, Secretario Adjunto de la CGT, apoyado en sus dichos por Oscar Lescano, viejo jefe de Luz y Fuerza, ni de dirigentes ?politizados y de ultraizquierda? como apunt? Hugo Moyano sobre los obreros de Kraft Foods ni mucho menos de los tiempos que se piensan tomar el Ministro Tomada y el Gobierno Nacional para otorgarle la personer?a a la CTA y a las miles de organizaciones sindicales que las vienen reclamando. Se trata de un proceso hist?rico que m?s temprano que tarde se concretar?.
Claro esta, el devenir hist?rico solo no lo har? y desde el campo popular debemos concentrar fuerzas para que la pluralidad sindical se sancione.
Para ello, debemos profundizar los debates al interior del movimiento popular alrededor de tres ideas que promueven quienes se oponen al reconocimiento legal de la CTA y del resto de los sindicatos de base:
La primera tiene que ver con la idea de que varias centrales sindicales debilitan al movimiento obrero y se generar?a una ?anarqu?a? (!).
La segunda idea se desprende de la anterior y es que la pluralidad (o dicho en t?rminos cegetistas ?la divisi?n?) del movimiento obrero favorece a las patronales, no permitiendo a aquel lograr sus demandas.
La ?ltima, promovida por el Ministro de Trabajo y muchos funcionarios del Gobierno, quiz?s la m?s sincera en t?rminos pol?ticos, es que no se puede cambiar de un d?a para el otro un modelo sindical con m?s de 60 a?os de existencia.
En cuanto a la primer mirada, la preocupaci?n por la unidad del movimiento obrero es una preocupaci?n hist?rica del movimiento sindical, desde la Federaci?n Obrera Argentina (1901) hasta la pasando por los casi 80 a?os de vida de esta CGT. Tampoco es menos cierto que la historia del sindicalismo argentino esta escrita en paginas de varios colores: la amarilla, del sindicalismo gorila, patronal, burocr?tico, gerencial y macartista y otras de varios colores: rojas, azules, violetas, celestes, y varios etc?teras, del sindicalismo clasista, de base, de liberaci?n y antiburocr?tico. Y si tom?ramos solo los ?ltimos 65 a?os de historia sindical notar?amos que la CGT estuvo ?dividida? en varios periodos y que en muchos de ellos, esa pluralidad permiti?, por lo menos a una fracci?n de la clase, no quedarse dormida en la gatera y ser protagonista de la historia. Recordemos, por nombrar un par de casos, la CGT de los Argentinos (1968-1970) o la unidad del MTA (CGT rebelde) y la CTA durante la d?cada menemista. En definitiva, el movimiento obrero se fortaleci? con la pluralidad y pudo, por lo menos, ser protagonista de la resistencia a las dictaduras y a la instalaci?n del neoliberalismo, lo cu?l no es poco.
Durante mucho tiempo las corrientes sindicales clasistas estuvimos sujetas al chantaje de la unidad del movimiento obrero y en funci?n de ello dimos la batalla al interior de una CGT con resultados heroicos pero poco efectivos en cuanto a la conducci?n de la clase enrolada en dicha central. Por que, a decir verdad, funcion? muy bien lo que Rodolfo Walsh dej? asentado en su libro ?Qui?n mat? a Rosendo? y lo que Raymundo Gleyser grab? con su pel?cula ?Los traidores? : "El que molesta en la f?brica, molesta a la UOM; y el que molesta a la UOM, molesta en la f?brica.? Lo de la UOM puede ser reemplazada por las iniciales de otros varios sindicatos y federaciones.
Otros ejemplos, en Brasil existen 6 centrales sindicales y objetivamente, al margen de otras consideraciones, la clase ha logrado ubicar a uno de los suyos en la presidencia del pa?s. Los trabajadores venezolanos, hist?ricamente contaron con una central sindical, la Confederaci?n de Trabajadores Venezolanos (CTV) que, junto con otras dos centrales menores como la Confederaci?n de Sindicatos Aut?nomos de Venezuela (CODESA) y la Confederaci?n General de Trabajadores (CGT), en los ?ltimos a?os sum? fuerzas para la derecha bizarra venezolana. Ante ello los trabajadores fundaron la Uni?n Nacional de Trabajadores (UNT) que suma fuerzas para proceso de liberaci?n venezolano y esta organizando el protagonismo de la clase obrera en la construcci?n de poder popular. En pleno siglo XXI, los que sostienen que la unidad del movimiento obrero es estar todos metidos en la bolsa o la caja de la CGT, es como plante? el compa?ero Hugo Yaski ?casi una pieza de museo?.
En cuanto a la segunda idea, de que se benefician las patronales con la pluralidad del movimiento sindical, es una idea que no aguanta ning?n archivo: en la provincia de Buenos Aires somos alrededor siete sindicatos docentes y hoy, en un contexto de retracci?n econ?mica, se est?n firmando en paritarias demandas hist?ricas de los trabajadores de la educaci?n, gracias a la unidad de acci?n de los mismos en el Frente Gremial Docente Bonaerense.
En realidad la pluralidad ha puesto en muchos casos a las patronales a la defensiva, como lo demuestran la Asociaci?n Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) y los Sindicatos de los trabajadores del az?car de las provincias de Jujuy y Salta que recientemente adhirieron a la CTA. Muchas veces el unicato sindical, fue el que permiti? en unidad con las patronales la violaci?n a todos los derechos de los trabajadores, por caso recordemos el Sindicato de Empleados de Comercio de Armando Cavalieri, la Asociaci?n Bancaria de JJ Zanola o la UOCRA de Gerardo Mart?nez.
Por ?ltimo, que no se pueda cambiar de un d?a para otro el modelo sindical, es verdad. Pero esta no es la situaci?n, desde 1992 existe otra central sindical que en los hechos expresa la nueva configuraci?n de la clase (trabajadores formales, informales, desempleados, precarizados, cooperativistas, etc) de estos ?ltimos 20 a?os, la Central de los Trabajadores Argentinos, la cu?l ha venido creciendo territorial y pol?ticamente. Por lo tanto, ya han pasado miles de d?as y sus noches que deber?an alcanzar para firmar el reconocimiento legal de CTA.
En todo caso, las declaraciones de Hugo Moyano llamando a la unidad sindical a la CTA es una salida pol?ticamente inteligente a cuenta de que su discurso del unicato sindical tiene cada vez menos consenso social y pol?tico. La CGT sigue siendo un factor de poder (parte del sistema) y por ello el Gobierno Nacional sigue manteniendo esa alianza pol?tica que en muchas oportunidades ha sido su resguardo ante las asonadas fastizoides pero tambi?n se puede transformar en un collar de trenes a raz?n de las demandas pol?ticas de los cegetistas como, por ejemplo, la candidatura de Julio Piumato junto a Carlos H?ller en la Capital Federal. Si el gobierno pretende profundizar sus rasgos m?s positivos deber? hacer un gesto mucho m?s concreto a todo ese movimiento social y sindical que viene gest?ndose por abajo.
La realidad es que estamos en un contexto excepcional para discutir la personer?a de la CTA. Hemos golpeado a algunos nudos significativos del neoliberalismo: la reestatizaci?n de los fondos de pensi?n, de la ex ?rea Material de C?rdoba, de Aerol?neas Argentinas, los juicios a los represores y la recuperaci?n de los hijos de los desaparecidos, la nueva ley de servicios audiovisuales, entre otros avances que deben ser profundizados y fueron producto de la combinaci?n de la movilizaci?n de masas, decisi?n pol?tica del gobierno y el protagonismo de las organizaciones populares.
Tambi?n es real que el ninguneo a la CTA, la ley de reforma pol?tica y la decisi?n de no tocar las ganancias de las empresas extranjeras que usufruct?an nuestros recursos naturales son decisiones que van a contramano del cambio de ?poca.
Pero tambi?n es cierto que desde el campo popular debemos unir fuerzas volcando la balanza de la lucha de clases m?s a nuestro lado. Rescatando la Teor?a de los Conjuntos en pol?tica, planteada por el camarada Pedro Ponce Carrasco[1], debemos profundizar las intersecciones entre los sujetos del campo popular en consonancia con los cambios y la profundizaci?n de ellos.
Concretamente, el haber estado ausente en la sanci?n de La ley de Servicios Audiovisuales o en la lucha contra las patronales agrarias, es ni m?s ni menos haber volcado fuerza hacia nuestros opuestos, la derecha neofascista. La lucha por la personer?a de la CTA est? ?ntimamente ligada al resto de las demandas populares. No podemos luchar m?s por unas que por otras, o solo por algunas, debemos pelear por todas y con la misma fuerza en cada una de ellas.
La realidad es avasallante, la CTA representa a m?s de 1.100.000 trabajadores/as y existen m?s de tres mil asociaciones sindicales que esperan obtener sus personer?as gremiales.
Si ello se logra nos pondr? a la clase obrera en mejores condiciones para construir el sindicalismo clasista del siglo XXI. Un sindicalismo de liberaci?n que promueva el protagonismo de la clase en la construcci?n de poder popular para la liberaci?n nacional y social; latinoamericanista, que vincule las luchas hist?ricas de los pueblos latinoamericanos con la construcci?n de un nuevo sistema de relaciones sociales, el socialismo del siglo XXI y clasista en el sentido que plante? Agust?n Tosco: ?(?) el sindicalismo no es s?lo un medio de reivindicaci?n econ?mico-social de la clase obrera, sino que debe constituir una palanca pol?tica principal, en coincidencia con los dem?s sectores populares, para la liberaci?n nacional y social de la Argentina.?
[1] (Secretario Gremial del SUTEBA Lomas de Zamora e integrante del Consejo Ejecutivo del SUTEBA provincia de Buenos Aires) en NP